La ‘Albiceleste’ venció a helvéticos con susto como en 2014 y se reencontrarán con ingleses luego de 40 años
En el Estadio Kansas City, la selección de Argentina se volvió a imponer desde los tiempos suplementarios y eliminó a Suiza en los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA. Fue un contundente 3-1 que lo sitúa entre los mejores cuatro del mundo y lo pondrá cara a cara nada menos que ante Inglaterra, que es su clásico rival en la Guerra de las Malvinas.
Y es que también este partido no solo se remonta a aquella rivalidad, sino también a lo que sucedió en el mundial de México 1986, cuando Diego Maradona anotó el gol conocido como la ‘Mano de Dios’ y rápidamente después, el ‘Gol del Siglo’ precisamente ante los ingleses. Por lo tanto, el duelo que se viene este miércoles 15 a las 15:00 horas en Atlanta puede tener sabor a revancha para los británicos.
La cuenta se abrió a los 10 minutos por medio de Alexis Mac Allister, con un pase de Lionel Messi. Sin embargo, pese a tener la ventaja, los gauchos sufrieron más de la cuenta ante una ordenada Suiza, que estuvo bastante cerca de la paridad.
Esto se les dio cuando se jugaban los 67 minutos, en la segunda mitad, cuando Dan Ndoye recibió una asistencia de Ricardo Rodríguez para el 1-1 en favor de los centroeuropeos. Pero cinco minutos después, Breel Embolo simuló una falta ante Leandro Paredes y, tras una revisión del VAR, el árbitro portugués Joao Pinheiro anuló la tarjeta amarilla al argentino y se la puso a Embolo, quien ya había sido amonestado previamente, por lo que se fue expulsado.
Con el hombre de menos, los ‘chocolateros’ seguían complicando a Argentina, pero en la prórroga tendrían un mejor respiro. Pese a que en la primera mitad no rompieron la igualdad, sí lo hicieron por partida doble en la segunda. A los 112 minutos llegó el 2-1 por medio de un golazo desde fuera del área de Julián Álvarez, luego de recibir un pase de José ‘Flaco’ López.
Y para cerrar con candado su clasificación a semifinales, en un contragolpe apareció Lautaro Martínez a los 120, para sepultar toda esperanza de Suiza que hizo un gran partido.
