Ignacio Buse quedó eliminado del US Open tras caer ante Benjamin Bonzi por 6-2, 7-6 (4) y 6-0, en un partido donde el desgaste acumulado volvió a aparecer como un factor determinante. El peruano había llegado a Nueva York después de conquistar el ATP 250 de Winston-Salem y disputar un exigente debut de tres horas y 46 minutos ante Marcos Giron, una carga que redujo su margen de recuperación para la segunda ronda.
Un desgaste que ya se había repetido en Roland Garros
Buse logró reaccionar en el segundo set y llevó la definición al tie-break, pero Bonzi terminó imponiéndose por 7-4. En la tercera manga, el físico del peruano evidenció una caída considerable: perdió sus juegos de saque de manera consecutiva y cedió el parcial por 6-0. No hubo una comunicación oficial sobre una lesión, aunque el bajón llegó después de dos semanas de alta exigencia competitiva. La situación recuerda a lo ocurrido en Roland Garros, donde Buse llegó tras conquistar el ATP 500 de Hamburgo y disputó casi cuatro horas ante Andrey Rublev antes de quedar eliminado.
Winston-Salem dejó una alta carga de partidos
La participación en Winston-Salem respondió a la necesidad de recuperar confianza y sumar triunfos sobre pista dura después de sus eliminaciones en Montreal y Cincinnati. Sin embargo, Buse acumuló 10 horas y 28 minutos en cancha durante sus cinco partidos en Carolina del Norte, a lo que añadió casi cuatro horas frente a Giron en el US Open. Ahora tendrá varios días de recuperación antes de afrontar la serie de Copa Davis entre Perú y Paraguay, el 18 y 19 de septiembre en el Jockey Club del Perú. La eliminación en Nueva York vuelve a abrir el debate sobre la planificación de su calendario antes de los torneos de mayor exigencia.
