Alfredo Arosemena explicó la situación económica encontrada por la nueva administración de Alianza Lima y aclaró la relación comercial que existió con Gabriel Sapio, representante de Paolo Guerrero.
La nueva administración de Alianza Lima salió al frente para explicar la situación económica que encontró al asumir las riendas del club. Alfredo Arosemena, administrador de la institución blanquiazul, detalló algunos de los compromisos y gastos heredados de gestiones anteriores, entre ellos una deuda con Talleres de Córdoba por Federico Girotti, los millonarios costos relacionados con el denominado caso Uruguay y una asesoría en comunicaciones vinculada al representante de Paolo Guerrero.
El tema fue abordado durante una asamblea informativa con los socios, donde se presentó un panorama económico, legal e institucional del club.
Alianza Lima tiene una caja negativa de S/25 millones
Arosemena aclaró que los S/25 millones informados no corresponden a una situación de quiebra, sino a una caja negativa que, según explicó, fue cubierta mediante adelantos de patrocinadores.
“Alianza no está en crisis, Alianza no está en quiebra, Alianza no está en déficit, todas las cuentas están garantizadas, todos los proveedores están pagados”.
El administrador explicó que la gestión anterior recurrió a adelantos de patrocinio para poder afrontar sus obligaciones.
“Son 25 millones de soles de caja negativa. Una cosa es tener caja negativa y otra cosa es que estemos en quiebra. Entonces, ¿qué has tenido que hacer para pagar eso? Financiarte con adelanto de patrocinadores”.
Además, durante la asamblea se informó sobre otros compromisos económicos: S/8.5 millones en adelantos de proveedores, un préstamo de S/7.1 millones y S/9.6 millones correspondientes a resultados de 2026.
S/6.2 millones por el denominado caso Uruguay
Uno de los puntos que más llamó la atención fueron los gastos relacionados con la pretemporada realizada en Uruguay y los procesos legales derivados de desvinculaciones de jugadores.
Arosemena señaló que se trata de S/6.2 millones destinados a temas legales, una cifra que generó preocupación entre los socios.
“Muchísimo dinero, fue lo que te dije al principio, no está puesto un presupuesto y eso te genera un desbalance en caja. 6.2 millones de soles, solamente por temas legales, por desvinculación de jugadores”.
En la información presentada a los socios, este monto fue relacionado con el denominado caso Uruguay, uno de los asuntos que dejó mayores gastos para la institución.
También existe una deuda con Talleres por Girotti
Otro de los compromisos que quedó sobre la mesa es una deuda pendiente con Talleres de Córdoba por el delantero Federico Girotti.
El atacante argentino llegó a Alianza Lima como una de las principales apuestas ofensivas, pero su operación también forma parte de las obligaciones económicas que la actual administración debe afrontar.
La deuda con el club argentino fue mencionada durante la exposición de la situación financiera de la institución, junto con otras cobranzas y compromisos pendientes.
¿Alianza Lima le pagaba al representante de Paolo Guerrero?
Otro asunto que generó polémica fue el vínculo entre Alianza Lima y Gabriel Sapio, representante de Paolo Guerrero.
Arosemena negó que Sapio haya tenido un vínculo laboral con el club, aunque reconoció que sí existió una relación comercial mediante un contrato de asesoría en comunicaciones.
“No tenemos ningún vínculo laboral con el señor Gabriel Sapio. Teníamos un vínculo comercial, con él nos asesoraban en temas de comunicaciones”.
El administrador aseguró además que la actual gestión decidió ponerle fin a ese acuerdo.
“Lo que hemos hecho por mutuo acuerdo entre las dos partes es acabar ese vínculo comercial con el señor Sapio”.
De esta manera, Arosemena diferenció el vínculo comercial que existió con Sapio de su función como representante de Paolo Guerrero, cargo que continúa desempeñando para el delantero.
La auditoría también está en marcha
La nueva administración también informó que el club mantiene en curso una auditoría forense económica, con la finalidad de revisar las operaciones y determinar cómo se manejaron los recursos de la institución en gestiones anteriores.
Entre los temas pendientes también aparecen la situación de la Explanada e ITSE, el terreno de Santa María, las cobranzas a Fluminense y Grêmio, además de otros compromisos legales y financieros.
Por ahora, la administración de Arosemena sostiene que Alianza Lima no está en quiebra ni en crisis, pero reconoce que existe una importante presión sobre la caja y que deberá ordenar las finanzas mientras atiende las obligaciones heredadas.
