La propuesta de Gianni Infantino para abrir las puertas de la Copa del Mundo a inversionistas privados ha desatado una de las mayores crisis políticas en la historia reciente de la FIFA. El presidente del organismo busca crear una empresa que administre los derechos comerciales de los principales torneos y permita vender hasta el 20 % de sus acciones a capitales externos. Sin embargo, la iniciativa ya encontró una fuerte resistencia: UEFA y Concacaf consideran que el Mundial no puede convertirse en un activo financiero.
El plan que pone al Mundial en manos de inversionistas
El proyecto, denominado FIFA Forward Enterprise (FFE), propone crear una empresa independiente que concentre el negocio de la Copa del Mundo, el Mundial de Clubes, los torneos femeninos y demás competiciones organizadas por la FIFA. Esta nueva sociedad manejaría los derechos de televisión, patrocinios, licencias y acuerdos comerciales.
La compañía tendría una valoración cercana a 20 mil millones de dólares y la FIFA pondría en venta hasta el 20 % de sus acciones para recaudar aproximadamente 4.200 millones de dólares. Aunque Infantino insiste en que la FIFA mantendría el control mayoritario, la oposición advierte que, por primera vez, intereses privados tendrían participación directa sobre el torneo más importante del planeta.
Según Infantino, esos recursos permitirán incrementar el dinero que reciben las 211 federaciones afiliadas. El programa pasaría de los 10 millones de dólares previstos para el próximo ciclo a 20 millones entre 2027 y 2030, con nuevos aumentos a 22 millones entre 2031 y 2034 y a 24 millones entre 2035 y 2038.

Europa le declara la guerra a la FIFA
La reacción más dura llegó desde la UEFA. Tras una reunión extraordinaria, las 55 asociaciones europeas rechazaron de forma unánime la propuesta y advirtieron que no participarán en competiciones organizadas por la FIFA, incluido el Mundial de 2030, mientras el proyecto siga en pie.
La confederación encabezada por, Aleksander Čeferin, fue contundente:
«En el momento en que inversores externos adquieran participaciones sobre la propiedad de las competiciones de la FIFA, el fútbol cambiará para siempre. Las decisiones dejarán de tomarse pensando en el deporte y pasarán a responder a los accionistas. La Copa del Mundo pertenece al fútbol y nunca estará en venta.»
La amenaza supone un golpe enorme para la FIFA. Un Mundial sin selecciones como España, Francia, Alemania, Inglaterra, Italia o Portugal perdería buena parte de su valor deportivo, comercial y televisivo.

Concacaf también dice no; Asia y África convocan reuniones
La Concacaf, presidida por Victor Montagliani, también rechazó la iniciativa. La confederación, integrada por 41 asociaciones —entre ellas Estados Unidos, México y Canadá, anfitriones del último Mundial— considera que la propuesta altera el modelo tradicional de gobernanza del fútbol.
Mientras tanto, Asia y África todavía no han definido su voto. La Confederación Asiática (AFC), que cuenta con 47 miembros, expresó su malestar porque la propuesta se hizo pública antes de ser debatida internamente y anunció que analizará el tema por los canales institucionales.
Por su parte, el presidente de la Confederación Africana (CAF), Patrice Motsepe, que representa 54 federaciones, confirmó la convocatoria de una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo para la próxima semana con el fin de evaluar el proyecto antes de adoptar una posición oficial.
Conmebol y Oceanía aún no definen su postura
La Conmebol, integrada por las diez asociaciones sudamericanas, y la Confederación de Fútbol de Oceanía (OFC), conformada por 14 miembros, todavía no han anunciado una posición oficial sobre la propuesta de la FIFA.
La propuesta será sometida a votación el 19 de septiembre entre las 211 federaciones afiliadas a la FIFA. De aprobarse, el Mundial iniciaría una transformación sin precedentes, al permitir por primera vez que capitales privados tengan participación en el negocio de la competición más importante del fútbol mundial.

